Cuando hablamos de molienda ideal no nos referimos a una única molienda perfecta para todo, sino a la molienda que mejor funciona con la cafetera que usas en casa.
Cada sistema de extracción (espresso, italiana, filtro, prensa francesa…) necesita que el café esté molido de una forma distinta para que el agua pase a la velocidad adecuada y extraiga bien el sabor.
Dicho fácil:
Demasiado fino → el agua pasa con dificultad y el café puede salir amargo.
Demasiado grueso → el agua pasa demasiado rápido y el café queda flojo o ácido.
La molienda ideal es ese punto intermedio que hace que el café salga equilibrado, con buen sabor y sin “caras raras” al primer sorbo,
Por eso insistimos tanto: no es manía, es adaptar el café a tu cafetera. Y con un pequeño ajuste en la molienda, la taza cambia (mucho).
¿Qué queremos decir con “molienda ideal”?
Cuando hablamos de molienda ideal no nos referimos a una única molienda perfecta para todo, sino a la molienda que mejor funciona con la cafetera que usas en casa.
Cada sistema de extracción (espresso, italiana, filtro, prensa francesa…) necesita que el café esté molido de una forma distinta para que el agua pase a la velocidad adecuada y extraiga bien el sabor.
Dicho fácil:
Demasiado fino → el agua pasa con dificultad y el café puede salir amargo.
Demasiado grueso → el agua pasa demasiado rápido y el café queda flojo o ácido.
La molienda ideal es ese punto intermedio que hace que el café salga equilibrado, con buen sabor y sin “caras raras” al primer sorbo,
Por eso insistimos tanto: no es manía, es adaptar el café a tu cafetera. Y con un pequeño ajuste en la molienda, la taza cambia (mucho).