El café es bueno o malo para la salud

El café es bueno o malo para la salud humana.

¿El café es bueno o malo para la salud de los seres humanos?

Es una pregunta que muchos se hacen y que vamos a tratar de responder.
 
El café no aumenta el riesgo de padecer cáncer.
No lo decimos nosotros lo dice la Organización Mundial de la Salud, OMS, en sus siglas en castellano.
 
Se ha demostrado que en las personas que consumen café hay menor incidencia en algunos de los tipos de cáncer más corrientes, como el de hígado, próstata, mama o colón.
 
La incidencia de está enfermedad es menor que en los no consumidores, no ha sido observado ningún aumento de la incidencia entre los consumidores de café en el resto de enfermedes que entendemos como cáncer.
 

Posiblemente lleguen informaciones de Estados Unidos estos días sobre una decisión de un tribunal que tiene una sentencia reciente de un tribunal de California en relación con el café y sus efectos sobre el cáncer.

La intención del articulo es aclarar algunos puntos en relación con con algunas dudas que esta sentencia puede dejar en el consumidor de café
 
Ante un tribunal Tribunal de California se presento hace ya 8 años por el Consejo para la Educación y la Investigación Toxicológica (Council of Education and Research on Toxics, CERT) una demanda que afecta a cerca de 70 compañías incluyendo Starbucks, Whole Foods Market and Trader Jóe´s; así como también a empresas distribuidoras, industrias cafeteras y grandes grupos alimentarios.
 
Juicio en California - Etiquetado del café
 
Para presentarla el CERT alegaba que las compañías demandadas incumplieron la Ley del Estado de California concretamente la California´s  Safe Drinking Waterand Toxic Enformcement Act – Proposition 65 que exige a los operadores que faciliten al consumidor advertencias sobre exposiciones significativas a agentes químicos que puedan causar cáncer, malformaciones congénitas y otros perjuicios reproductivos.
 
En la demanda se señalaba que las empresas cafeteras habían fracasado a la hora de informar adecuadamente a sus consumidores y de esta manera, se había expuesto a millones de personas a la acrilamida sin que se les haya facilitado advertencias adecuadas sobre sus consecuencias.
 
En una segunda parte de la demanda se intentaba poner de manifiesto que las compañías del sector cafetero habían fracasado a la hora  de acreditar que existen numerosas evidencias que ponen de manifiesto los beneficios para la salud humana del consumo de café.
 
Y una tercera, en la que se solicitan las responsabilidades civiles que deberán satisfacer las compañías cafeteras. 
 
Las penas potenciales pueden llegar a ser superiores a los 2.500 $ por persona que diariamente se haya visto expuesta al riesgo en el período de 8 años. 
 
De mantenerse esta base de cálculo, la cifra final de las indemnizaciones podría ser astronómica en un estado con una población cercana a los 40 millones de habitantes.
 
Vamos unos cuentos cientos de millones de dólares están en juego si tenemos en cuenta que California tiene casi la misma población de España.
 
 

La American National Coffee Association (NCA) como no podía ser de otra forma reaccionado inmediatamente señalando: 

“Las advertencias sobre el riesgo de cáncer en el etiquetado del café podrían inducir a error al consumidor. 
Que el propio gobierno de los EEUU en las Guías/Recomendaciones Dietéticas Americanas considera que el café forma parte de un estilo de vida saludable. 
Por su parte, la Organización Mundial de la Salud, OMS, ha señalado que el café no es causa cáncer". 
A la vista de ello, los miembros de la Asociación Nacional del Café continúan defendiéndose ante la demanda presentada en 2011 por CERT de California. 
 
La demanda de CERT se ha llevado a cabo bajo la dirección del asesor de esta organización, Rafael Metzger parecen haber conseguido que en las etiquetas del café se ligue el consumo de este producto con el riesgo de padecer cáncer. 
 
La mayoría de estudios y opiniones científicas más recientes corroboran la manifestación de la Asociación Nacional del Café de que no existe dicha correlación. 
 
Además, hoy en día tanto el público general como la comunidad científica tienen mayores conocimientos sobre el café que sobre cualquier otro alimento en el mundo.
 
Estudio tras estudio se ha puesto de manifiesto los beneficios para la salud del consumo de café, incluyendo el incremento de la longevidad.
 
De hecho a día de hoy para la OMS no existe un aumento de riesgo en relación al cáncer con el consumo de café.
 
Existen más de 500 publicaciones científicas, incluyendo estudios revisados, peer-reviewed, llevados a cabo en humanos que demuestran que no existe relación entre el riesgo de padecer cáncer y el café.
 
Igualmente los estudios muestran de manera insistente que en los consumidores de café hay una menor incidencia de diabetes, alzhéimer, demencia, párkinson, hipertensión y otras causas de mortalidad que respecto a las personas que no lo consumen.
 

El café contiene acrilamida

La CERT conocedora de estos estudios centraba su demanda en la presencia de Acrilamida en el café. 

Hemos hablado en otro post a fondo sobre la acrilamida si pinchas el enlace podéis leerlo.
 
Repasando brevemente lo dicho allí por si no os apetece leer el otro post.
 
La acrilamida es una sustancia que se genera de manera natural durante el proceso de tostado no sólo del café sino de otros muchos alimentos considerados como sanos como el pan, las patatas fritas, y otros muchos vegetales que contienen aldmidón.
 
Cuando cocinamos alimentos que contienen almidón en condiciones de alta temperatura (más de 120 ºC) y baja humedad, como ocurre cuando freímos, horneamos o tostamos, este proceso no se dá cuando cocemos, se produce una serie de reacciones químicas en las que se forman compuestos que mejoran el aspecto, el aroma y el sabor. 
 
El problema surge por que la acrilamida se forma igualmente en esos alimentos a partir de los 120 grados centígrados.
 
El hecho de que una sustancia sea capaz de alterar el ADN y causar cáncer no significa necesariamente que vaya a hacerlo, incluso aunque no existan dosis seguras de exposición establecidas como es el caso. 
 
Si así fuera, todo el mundo desarrollaría esta enfermedad tras tomar un trozo de pan, comer unas patatas fritas, o probar unos sorbos de café, y sabemos que esto no ocurre. 
 
En estos casos se suele hablar de rangos de dosis en que la sustancia presenta más probabilidad de causar efectos adversos.
 
A partir de aquí se determina lo que se conoce como margen de exposición, que hace referencia al nivel de peligro sanitario de dicha sustancia.
 
No vamos a negar que la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) considera que, en lo que respecta a la acrilamida, existe un peligro potencial para la salud pública. 
 
Es decir es una sustancia potencialmente peligrosa, pero no están seguros de que sea peligrosa en el consumo humano, ya que en ese caso sacarían el potencial de la definición.
 
Debemos de tener en cuanta que los estudios que relacionan la acrilamida con el desarrollo de distintos tipos de cáncer se han realizado con animales, en concreto ratones, mientras que los resultados de los estudios en humanos proporcionan pruebas “limitadas e inconsistentes”, de modo que es necesario llevar a cabo más investigaciones para conocer sus posibles efectos sobre la salud según la autoridad europea.
 
Por eso, organismos como la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) clasifican la acrilamida en el grupo 2A (probablemente cancerígeno para humanos) en lugar de hacerlo en el grupo 1 (cancerígeno para humanos) ya que no existen pruebas de que lo sea.
 

café en la playa

 

Pero entonces ¿por qué han fallado en Estados Unidos a favor de que se etiquete las paquetes de café de california con la advertencia como alimento cómo posiblemente cancerígeno?

Según establece la Proposición 65, son las empresas, como parte demandada, las que debían demostrar que la acrilamida contenida en sus productos no provoca cáncer. 
 
Es decir las empresas tienen que demostrar que el producto no es peligroso, la carga de la prueba se ha puesto en ellas.
 
Como no pudieron hacerlo, son condenadas a mostrar una advertencia en este sentido. 
 

Entonces a quedado demostrado que la acrilamida es una sustancia peligrosa para el ser humano.

No, simplemente no han podido probar que no lo es.
 
Hay que señalar que este aspecto de la legislación del estado de California suele ser duramente criticado por hacer recaer la carga de la prueba sobre la empresa, ya que en estos casos lo habitual es que los organismos públicos determinen si existen riesgos o establezcan dosis seguras de exposición (si es que las hay). 
 
Ni es Estados Unidos ni en Europa se ha hecho, simplemente las autoridades no saben si es peligrosa o no para el ser humano, pero consideran que puede serlo.
 
Que no se haya podido demostrar no implica necesariamente que lo sea, tampoco que deje de serlo.
 

Pero ¿por qué no pudo demostrar que el consumo de café no tiene efectos adversos en la salud humana? 

La acrilamida es un compuesto neurotóxico (afecta negativamente al sistema nervioso), carcinógeno (favorece la aparición de cáncer) y genotóxico (es capaz de dañar el ADN). 
 
Esto último implica que no existe ninguna dosis que sea segura, es decir, cualquier nivel de exposición a esta sustancia podría alterar de forma potencial el ADN y conllevar la aparición de cáncer.
 
El café no es el único alimento que contiene acrilamida, sino que esta sustancia puede estar presente en muchos otros, independientemente de que hayan sido procesados en la industria o los hayamos cocinado en casa. 
 
Sí amigo, las patatas fritas que sacas de tu freidora en tu casa pueden tener igualmente acrilamida si la temperatura del aceite alcanza los 120 grados.
 
Destaquemos que fue la acrilamida producida de forma sintética la que fue asociada a la aparición de cáncer en roedores expuestos a dosis masivas de esta sustancia. 
 
Pero nadie a demostrado que la acrilamida que se genera de manera natural en el cocinado e estos alimentos tenga consecuencias negativas para la salud humana.
 
De hecho si la carga de la prueba en esta ley se hubiese puesto en que el demandante demostrase que la acrilamida es nociva para el ser humano el resultado hubiese sido otro más que probablemente, por que como hemos dicho no está para nada claro que así sea y dede luego con lo que hoy sabemos nadie podría demostrar que lo es.
 
A pesar de todo el Tribunal del Estado de California (EE.UU) ha concluido que, de acuerdo con las leyes de ese Estado y más en concreto con la propisición 65, las empresas cafeteras habrán de incluir una advertencia en el etiquetado de sus productos informando sobre el posible riesgo de cáncer asociado a las reacciones químicas que se generan en el proceso de tueste del café.
 

Café con leche

Qué dice la ciencia sobre el café y el cáncer.

Los informes más recientes publicados en revistas científicas del más alto nivel han puesto de manifiesto el cada vez mayor consenso entre los epidemiólogos de que el café no aumenta el riesgo de padecer cáncer e incluso que reduce el riesgo de padecer algunos tipos específicos de esta enfermedad.
 
Este hecho la reducción de varios tipos de cáncer no constituye una sorpresa dado que el café contiene una compleja mezcla de múltiples antioxidantes (compuestos a los que se les reconoce ampliamente propiedades anti – carcinógenas). 
 
A modo de ejemplo, una simple taza de café contiene alrededor de dos partes por billón de acrilamida. Esta misma taza de café contiene 675.000 partes por billón – alrededor de 300.000 veces más – de los numerosos antioxidantes presentes en el café.
 
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Food and Drug Administration de EE.UU han estudiado ampliamente la acrilamida en los alimentos y no han considerado necesario advertir a los consumidores para que cambien sus hábitos alimenticios a fin de evitar los alimentos que contienen acrilamida.
 
En la Unión Europea no se ha ido más allá de dar a la industria unas indicaciones de buenas prácticas en el trato de alimentos que producen acrilamida al ser freídos, horneados o tostados a más de 120 grados.
 

Además, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (International Agency for Research on Cancer, IARC) de la Organización Mundial de la Salud concluyó en junio 2016 que

“Todos los estudios epidemiológicos muestran que la ingesta de café no tiene efectos carcinógenicos en para el páncreas, mamas y próstata y se a visto que reduce el riesgo en los casos de cáncer de hígado y endometrio".
Por tanto, IARC concluye que, la ingesta de café no puede clasificarse como carcinógena para la salud humana.
 
En el siguiente enlace podéis acceder a la información publicada por la NCA que es de donde surge buena parte del articulo sobre todo en lo relacionado con la sentencia del tribunal californiano.
 
La acrilamida no es buena para la salud, pero la cantidad presente en el café no supone una contribución observable al riesgo de cáncer. Más bien todo lo contrario, el café, tiene un efecto levemente protector para algunos tipos de cánceres.
 
Cómo las cosas nunca son totalmente buenas o malas, si hablamos de porcentajes el café es mucho más positivo que negativo para la salud humana.
 
Si sigues preocupando la presencia de acrilamida en el café, vale la pena observar que en la taza parece entrar menos acrilamida cuando el café está filtrado que cuando se toma en forma de café expreso.
 
 
No sé si las explicaciones os han tranquilizado o no pero conocer las cosas a fondo huyendo del titular fácil siempre es interesante.

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